Las Casas de fuego en Astrologia

La Casa I representa el aleteo inicial del ser dentro de nosotros, el impulso a ser una persona diferente y aparte. Siempre que cultivemos los planetas y signos emplazados en esta casa sentimos una vitalización y vivificación especiales. En la Casa V, ese espíritu inicial del ser se dirige hacia algo en lo cual se pueda depositar nuestra impronta individual, que por lo general es una salida creativa o los propios hijos. Lo representado por Casa I, el impulso, toma forma en Casa V a través de su canalización en algo concreto que nos hace sentirnos vivos.

En la Casa IX podemos considerar nuestra identidad desde un punto de vista más amplio y somos capaces de ver el fuego que veíamos dentro de nosotros en las Casas I y V en el exterior y el universo.

La Casa IX representa un sentido y un significado de la vida más allá de nosotros mismos, la posibilidad de ver que las cosas no están muertas y desprovistas de trascendencia, sino que hay una inteligencia superior o cósmica que determina el afuera, o lo explica. Por otro lado, la Casa IX es la más impersonal de las tres casas de Fuego, porque es una Casa Social y exige una interacción con los demás más consciente que la que pueda existir en Casa V y, sobre todo en Casa I, más centrada en el yo, algo que también es necesario para salir del mar del inconsciente colectivo de la Casa XII y poder convertirnos en un individuo. Por tal motivo, los nacimientos (asociados a esta Casa I), si son difíciles, condicionan nuestro desenvolvimiento futuro en la vida. Lo mismo puede decirse si son fáciles.

Cuando tenemos planetas en las Casas I y V, aunque no formen un trígono entre sí o haya una cuadratura entre ellos, la energía del primero necesita expresarse o liberarse creativamente a través del segundo. Si tenemos a Mercurio en Casa I y Júpiter en Casa V, la necesidad de comunicarnos y de intercambio de información puede verse concretada en la vida a través de alguna expresión artística. Si tenemos a Neptuno en Casa I, un emplazamiento que otorga una compasión por los más desfavorecidos o marginados y grandes intereses humanitarios, puede hallar una forma de expresión a través de Mercurio en Casa V (la comunicación). En la carta de Víctor Hugo, el gran escritor francés del siglo XIX, se puede ver cómo sus novelas (Los Miserables, El Jorobado de Notre Dame) estaban al servicio de la expresión de estos sentimientos de compasión y empatía con los sectores marginados u oprimidos de la sociedad.

Tenía a Neptuno en Casa I y Mercurio en Casa V.

Si hay un planeta en Casa V y otro en la IX, es probable que lo que expresamos o creemos (de crear) influya o inspire a otras personas. También son comunes los casos de inspiración y de contacto con una fuente superior que otorga sus dones creativos. Lord Byron, el poeta inglés del romanticismo, tenía a Venus en Casa IX haciendo trígono con Neptuno en Casa V.

Por último, si tenemos planetas en Casa I y IX, podemos tener una visión muy amplia de la vida y suele haber menor resistencia por parte del exterior al cumplimiento de nuestros objetivos personales, debido a la sintonía intuitiva con lo que flota en la atmósfera o el ambiente. También hace que miremos las cosas desde varios puntos de vista y no encasillemos nuestra perspectiva. Sin embargo, puede existir el peligro de que cualquier decisión o iniciativa personal esté fundamentada en una voz superior o divina que parece justificar nuestros actos e imprimir cierto faatismo a nuestras opiniones. La Casa IX puede llegar a utilizar a Dios o la ley como un único prisma a través del cual enfocar la existencia. Francisco Franco, el dictador español, tenía a la Luna, Neptuno y Plutón en Casa I en trígono con Saturno en Casa IX. Saturno en Casa IX puede dar una mentalidad muy cerrada o alguien que solo admite como verdad la suya propia.

En muchos casos, cuando estas casas están muy marcadas en la carta natal, la persona siente un deseo casi compulsivo de ser libre e independiente, aunque hay que tener en cuanta que tener un planeta en una casa no es igual que tenerlo en un signo.

Cuando Mercurio está en Aries, por ejemplo, el nativo es muy impulsivo en sus expresiones y sus palabras pueden ser muy incisivas (si Saturno o Plutón no influyen negativamente), mientras que en Casa I Mercurio puede tener la obligación de aprender a decir todo lo que piensa. El signo es el color natural del planeta y la Casa el área vital donde debe manifestarse, o lo que se impone como destino, nos guste o no.

MARA REIMS